Primeras investigaciones
1. Primeras investigaciones
2. El PRGF de Bti

A mediados de los años noventa, el Dr. Eduardo Anitua realizaba una serie de investigaciones sobre la optimización de los injertos óseos, investigaciones que le llevaron a observar la necesidad de un sellante biológico para compactar dichos injertos.

Este bio-producto se obtiene básicamente del plasma sanguineo, pero se observó que no sólo era fibrina lo que transportaba el plasma sino que había muchos otros elementos, entre ellos unas proteínas llamadas factores de crecimiento.


En aquellos tiempos no había, prácticamente, ninguna publicación o referencia para la obtención de plasma rico en factores de crecimiento. Solo unos pocos investigadores clínicos trabajaban con técnicas de obtención de fibrina autóloga a partir de volúmenes de 450 a 500 ml de sangre en varias aplicaciones terapéuticas.


Una práctica inviable


El Dr. E. Anitua consideró inviable esta practica en la cirugía oral y maxilofacial, por motivos que eran obvios: volumen de sangre excesivamente grande, utilización de trombina bovina (prohibida en Europa) y; su utilización práctica se limitaba sólo a nivel hospitalario.


Sin embargo, no carecía de interés científico el poder desarrollar una tecnología a menor escala con expectativas terapéuticas prometedoras.

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